Policía y Guardia Civil acusan a Sánchez de usarlos como “recaderos” de su propaganda electoral
Denuncian que el Gobierno muestra una vez más su
desprecio hacia los agentes mejor preparados de Europa
El reparto de mascarillas en el transporte público
puesto marcha ayer por el Gobierno ha sido la gota que ha colmado el vaso. Los
sindicatos Jupol y Jucil de Policía Nacional y Guardia Civil respectivamente,
denuncian en un comunicado conjunto la nueva vuelta de la tuerca del
Ejecutivo para usar “a su antojo y para sus beneficios personales"
a las fuerzas de Seguridad del Estado.
“El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no ha
escondido nunca su poca consideración a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del
Estado, y mucho menos, si nos referimos a su socio de Gobierno, el señor Pablo
Iglesias de Unidas Podemos, pero desde JUPOL, el sindicato mayoritario en la
Policía Nacional y desde JUCIL, Asociación Profesional de la Guardia Civil,
nunca nos imaginábamos que el desprecio iba a llegar tan lejos”. Así arranca el
comunicado en el que denuncian que el Ejecutivo les ha relegado a hacer
funciones de recaderos al tener que “repartir mascarillas a los ciudadanos como
si de publicidad se tratasen” y denuncian que no son más que un “panfleto
propagandístico, una papeleta electoral” que nada tienen que ver con
la protección frente al Coronavirus.
Asimismo, denuncian en el texto -al que ha tenido
acceso La Razón- que esta decisión se ha tomado sin tener en cuenta a los
representantes de los policías y acusan a Pedro Sánchez de poner a disposición
de sus intereses a 64.510 policías nacionales y 78.000 guardias
civiles "convirtiendo a una de las instituciones policiales más valorada y
mejor preparada de Europa en un auténtico ejército de apoderados al
servicio de los intereses espurios de los partidos políticos que
forman este Gobierno”.
Un riesgo añadido
Las fuerzas de Seguridad de Estado consideran que esta
medida demuestra una vez más la grave irresponsabilidad del Ejecutivo por
suponer “un riesgo añadido para todos los agentes que carecen en muchos casos
de equipos de protección adecuados para desarrollar su trabajo con seguridad y
que ahora se ven obligados a entrar en contacto con todos los ciudadanos para
poder entregarles una mascarilla”.
En esta línea, insisten en denunciar que es absurdo
que los propios agentes de la Policía Nacional o de la Guardia Civil no
dispongan de EPI´s para realizar su trabajo y que ahora el Estado “se gaste
millones de euros en mascarillas para que los policías repartan a la
gente, con el único propósito de lavar su imagen”.
Los sindicatos también critican con dureza al ministro
del Interior, Fernando Grande-Marlaska por rechazar la invitación de los
farmacéuticos que ofrecieron su red de 22.000 establecimientos para distribuir
las mascarillas y le exigen que las medidas de protección para las
Fuerzas de Seguridad lleguen “antes de
que tengamos que lamentar la muerte de más policías y guardias civiles”.

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